VIDA MARINA
La mayor parte del oxígeno que permite la vida está producido por las algas que pueblan los mares, algas que además cumplen una función clave en la cadena alimenticia de la vida marina. Dividimos esta sección en tres áreas de información, que equivalen a las tres principales categorías de la vida en el mar: el plancton , la fitología marina (las algas) y la zoología marina (los animales que pueblan los océanos). En cada una de ellas encontrará una detallada y estructurada información acerca de las características y clasificación de los tipos de especies conocidas que existen en el mar. Le invitamos a que nos acompañe a lo largo de este apartado, profundice en el atractivo e interesante conocimiento de este campo del saber humano y tome conciencia, desde la atalaya que proporciona la información, de la importancia de amar y respetar como se merece el mar, elemento fundamental de la conservación de la vida en el planeta.
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LAS AGUAS COZUMEL
Las aguas de Cozumel son claras, transparentes e incontaminadas, y uno encuentra vida marina en abundancia incluso en las mismas escaleras para entrar al mar desde la playa. Apenas sale uno de la playa puede encontrar langostas, peces trompeta, cangrejos espinosos, rayas, lenguados, peces escorpión, calamares de arrecife, morenas pintadas, peces cofre, navajuelas, loras viejas, peces angel en todas su variedades y nubes de peces sargento, y tantas otras especies distintas como para llenar toda una página. También se encuentra algunas variedades de coral que sobreviven en la línea de la marea, aunque sin el número y densidad con que lo hacen más hacia adentro. Está abundancia, unida a la transparencia de las aguas, permiten disfrutar de la vida marina simplemente poniendose máscara y snorkel, sin necesidad de sumergirse. Los peces no temen al hombre, por lo que uno se puede acercar casi hasta tocarlos. Algunas variedades, notablemente los peces sargento, suelen nadar muy cerca de la superficie y parecen hallar placer en rodearlo a uno en grandes números. A mayor distancia de la playa y a mayor profundidad, es posible encontrar, además de los anteriores, tiburones gata, tortugas marinas y unos meros de impresionante tamaño.FONDO MARINO
Las transiciones entre las distintas zonas son fluidas: las zonas eulitoral y sublitoral están marcadas por las mareas y la situación del borde de la plataforma continental, la zona batial incluye el talud continental, la zona abisal engloba el pie del talud continental, las llanuras abisales y las dorsales oceánicas. La zona hadal comprende las fosas por debajo de los 6.000 metros. Si pudiéramos contemplar el fondo marino sin agua, no veríamos solamente abismos. Más bien podríamos contemplar un imponente paisaje, donde abunda la diversidad de formas como en tierra, con montañas y valles, altiplanos y llanuras abisales, extensas cadenas montañosas. Sin embargo, por encima del mismo hay una media de 3.650 metros de agua y, a partir de una profundidad de unos 500 metros, reina la más absoluta oscuridad. Además, con una temperatura relativamente constante de 1 a 3 °C, no es precisamente cálido según criterios humanos y la presión hidrostática del agua aumenta una atmósfera por cada 10 metros de profundidad. ¡Eso supone 1.100 atmósferas a once kilómetros de profundidad! Casi un 80 % del fondo marino está por debajo de los 1.000 metros, por lo que la presión hidrostática normal para sus habitantes es unas cien veces superior a la presión atmosférica a la que estamos habituados. La variación de la presión al aumentar la profundidad en los océanos es un factor que no pueden evitar los organismos vivos y, en consecuencia, tienen que adaptarse al mismo. Evidentemente, estas condiciones adversas no impiden el despliegue de una diversa vida animal, pues incluso en los fondos de las simas más profundas encontramos seres vivos. Si durante mucho tiempo se creyó que las profundidades marinas constituían un hábitat uniforme y escasamente poblado, sobre todo por la falta de nutrientes, esta imagen ha cambiado a lo largo de las últimas décadas. Con el descubrimiento y la exploración de comunidades bióticas desconocidas en las chimeneas hidrotermales o la sorprendente biodiversidad en las montañas submarinas, se confirmó progresivamente la impresión de una considerable variabilidad espaciotemporal de este ecosistema casi inaccesible. Vida bentónica en comunidad: vivir en las profundidades Determinadas zonas del fondo marino, desde la costa hasta las profundidades abisales, están colonizadas por comunidades bióticas características, cuyos miembros –las distintas especies individuales– requieren condiciones ambientales similares como son, por ejemplo, la presión (y, por tanto, la profundidad), la temperatura, la iluminación y la calidad del agua. Estos factores son determinantes en la distribución de los organismos bentónicos, como se denomina a los habitantes del fondo, ya que vinculan a algunas especies con determinados lugares. A diferencia de la tierra y el agua dulce, el mar posee un grupo de animales fijos (sésiles) de gran variedad e importancia ecológica, muchos de ellos con aspecto de plantas (lo que evidencian nombres como “anémona de mar”, “lirio de mar”, etc.). La zonificación de estos animales en el fondo marino suele ser tan impresionante como la zonificación de los árboles en una montaña y existe una base para la clasificación de estas comunidades similar a la de las grandes plantas terrestres. La estructura del suelo o del sustrato determina en gran medida la presencia o ausencia de determinadas formas de vida bentónicas. En los fondos rocosos están representadas principalmente las formas que viven directamente sobre la superficie, en muchos casos fijadas al sustrato, y que se denominan epifauna. En general, la población de animales se compone de organismos urticantes como la anémona de mar y los corales, balanos, gusanos tubícolas, moluscos como los mejillones y ostras o ascidias. Entre medias, encontramos estrellas de mar, erizos de mar, gasterópodos y crustáceos que se mueven libremente. Con luz suficiente y un sustrato seguro para fijarse, crecen las grandes algas que, además, ofrecen protección y alimento para otras especies. Sin embargo, la mayor parte del fondo marino está cubierto de sedimentos sueltos, un hábitat sobre todo para los organismos excavadores que penetran en el sustrato o construyen tubos y cuevas, estos seres son la denominada infauna. Las relaciones entre las especies pueden ser directas, como depredadores y presas, o indirectas, como cuando los tubos deshabitados de una especie son finalmente ocupados por otras especies. Las provisiones vienen de arriba La provisión de alimentos para los organismos bentónicos depende casi exclusivamente de las partículas que se precipitan lentamente como la nieve. Excepto en las zonas costeras iluminadas, en el fondo del mar prácticamente no existe la producción primaria de plantas ya que la luz necesaria para la fotosíntesis no penetra en las profundidades mayores. Lo que llega al fondo, su forma y, sobre todo, su cantidad, depende asimismo de diferentes factores. A veces se trata de cantidades considerables de materia vegetal de origen terrestre, como madera y restos de hojas, que pueden encontrarse incluso a grandes profundidades. Sin embargo, la principal fuente de nutrientes para la fauna bentónica procede de los restos de organismos pelágicos, los que nadan libremente o flotan a la deriva en las capas de agua superiores. Los cambios estacionales en la superficie, como la floración del fitoplancton y las consiguientes fluctuaciones en la población de zooplancton durante el verano, acaban precipitándose finalmente en el menú de la fauna bentónica. Así, en las latitudes templadas, el número de diatomeas que se precipitan al fondo durante el verano puede ser cien veces superior a la cantidad que se deposita en invierno y, de este modo, ocasionar oscilaciones de peso estacionales en la fauna bentónica. Sin embargo, a mayor profundidad, menor cantidad de comida. Mientras que en las zonas de aguas someras la mayor parte del alimento de los organismos bentónicos consigue llegar al fondo, al aumentar la profundidad las partículas van siendo devoradas por otros elementos de la cadena trófica a lo largo de la columna de agua, de modo que sólo llega una fracción de la producción desde la superficie a las profundidades. La fauna bentónica de las profundidades debe conformarse con lo que sobra o recurrir a otros medios. Pues, en última instancia, sólo llegan al fondo abisal los componentes difícilmente digeribles de la materia orgánica, como paredes celulares, conchas y esqueletos. De su descomposición se encargan finalmente las bacterias, presentes en gran número en la superficie de los sedimentos y que constituyen un importante eslabón de la red trófica marina. Los compuestos orgánicos que no pueden ser utilizados directamente por los animales, son descompuestos por las bacterias y, a través de la biomasa bacteriana, son nuevamente introducidos en el ciclo de la materia por los organismos filtrantes de bacterias. El principio de la naturaleza es el reciclaje casi al 100 %.